Constantemente estamos experimentando cambios personales en nuestra vida y tenemos que hacer frente al temor que ello implica. Este miedo nos paraliza, nos limita, nos apaga y en ocasiones hasta nos enferma.
“Nada es más simple, no hay otra norma. Nada se pierde, todo se transforma” cita Jorge Drexler en su canción.
Cambia, todo cambia. Cambian los lugares, los trabajos, las personas, las situaciones, el entorno, las relaciones. Cambia el ser humano. Cambiamos a nivel personal. Nos transformamos, evolucionamos. Pero primero debemos vencer al miedo, a la comodidad, al acostumbramiento.
La vida es movimiento, cambio. Y ese cambio personal, esa transformación nos da miedo, pánico. Nos saca de nuestra zona de confort. El ser humano tiende a lo conocido influenciado por patrones y creencias limitantes con los que convivimos en nuestro día a día. Es así que el proceso evolutivo natural, ese cambio personal se va postergando.
¿Por qué tememos al cambio? ¿Qué es lo que nos estanca?
El cerebro humano no quiere cambios
Está demostrado científicamente que a nuestro cerebro no le gustan los cambios. Sus prioridades son:
- Supervivencia.
- Economizar la energía y recursos creando lo que hábitos.
¿Nuestro cerebro prefiere estar acostado mirando una serie o hacer deporte y disfrutar de la naturaleza?
El cambio personal es escucharnos a nosotros mismos a través del corazón.
El primer gran paso que debemos dar si queremos realizar un cambio personal es escucharnos y sentirnos.
Ante la poca ayuda de nuestra mente debido a sus prioridades, debemos saber que nuestro corazón piensa, decide y siente. Es el equilibrio entre el pensamiento y la emoción.
Para guiarte en el camino del cambio debes preguntarte ¿Cómo me siento?
Los cambios personales no dependen de los demás.
Todos los cambios dependen de nosotros y nadie más. Son nuestra responsabilidad.
El entorno, las personas cercanas, las situaciones y contextos, las relaciones influyen. Sin embargo, lo único determinante es nuestra actitud, el modo en el que nos posicionamos en la vida, la determinación y energía que invertimos para cambiar.
El principal motivo por el que tememos al cambio personal es la falta de confianza en nosotros mismos, sentimos que no somos capaces. Nos saboteamos a nosotros mismos y se desequilibra nuestra autoestima.
Somos nosotros los que ponemos nuestros límites. No nos conocemos. Somos mucho más de lo que nos contamos y de lo que nos han contado de nosotros.
El autoconocimiento es fundamental para afrontar todo cambio sin temores. Saber que nosotros mismos tenemos las respuestas. La mayor certeza de que podremos realizar un cambio personal es, sin duda, conocernos (escucharnos).
No busques respuestas en el exterior. Las circunstancias y las personas no cambiarán si no cambias tú. Eres el único creador de tu realidad.
Decir, ver, pensar y sentir en positivo para el cambio personal
Cuando estamos desequilibrados y con la autoestima baja, la mayor parte de nuestros pensamientos son negativos.
Cambia la energía de tu cuerpo. Visualiza, siente y piensa en positivo, materializa ese cambio. Exprésalo en palabras positivas. La disposición mental y emocional es indispensable.
El poder de la palabra es muy importante. Ser consciente de cómo nos hablamos, cómo hablamos a los demás, qué lenguaje y qué palabras utilizamos, cómo etiquetamos.
Enfocarnos en el objetivo principal del cambio
La falta de objetivos claros o el exceso de metas a realizar pueden llevarnos al estrés, la ansiedad, la frustración. Y por decantación, al abandono del proceso de cambio personal.
Enfócate en el primer paso, en lo inmediato. Mover la primera ficha es lo más difícil. Las otras irán cayendo una a una.
Con sólo ser consciente que necesitas cambiar algo a nivel personal, ya estarás enfrentando ese miedo.
Te propongo
No busques las respuestas en otras personas, te darán su opinión basada en sus miedos o en sus propias expectativas. Busca en tu interior, conéctate con tu esencia, escucha tu respiración, medita. Experimenta ese estado de paz que vive en ti, es parte de ti y seguramente tienes abandonado.
Busca y experimenta herramientas que te asistan y acompañen a encontrar esa pasión y energía que te mueva y predisponga para enfrentar el cambio personal que necesites en el tiempo presente.
Crea tu espacio personal, tus rutinas saludables. Alinea tu cuerpo, alma y espíritu en post de ser el que realmente sientas ser.
¿Por qué nos da miedo cambiar?
Somos creadores de nuestro propio presente. Vive, disfruta el movimiento. Transmuta en alegría. Conéctate contigo y no habrá más miedos. Siéntelo, visualízalo, exprésalo, piénsalo y el cambio se realizará. Si tu cambias, todo a tu alrededor se transformará.
“De otra galaxia, el amor que me darías, transformado volvería algún día a darte las gracias. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Nada es más simple, no hay otra norma. Nada se pierde, todo se transforma”…
Si no tuvieras miedo. ¿Qué harías?... Los leo!
Autor: Miguel “Maicol”